2001 – Rendez-Vous In Space

enero 1, 2001
12:00 am
Okinawa, Japón
Jarre.cl
Jean-Michel Jarre
2001 – Rendez-Vous In Space

Nombre del concierto: Rendez-Vous in Space
Fecha: 2001/01/01
Ubicación: Okinawa, Japón
Lugar: Bahía de Okinawa (evento al aire libre)
Asistencia estimada: ~20.000 personas

Músicos participantes:

    • Overture – Part 1 (Theme of 2001);
    • Overture – Part 2; The Voyage;
    • My Name Is Arthur;
    • Children of Space;
    • Nobody; Rendez-Vous in Space;
    • Race in Space.

La llegada del año 2001, emblemático en la ciencia ficción, encontró a Jean-Michel Jarre celebrándola de la forma más futurista posible: dando un concierto al aire libre en la Bahía de Okinawa, Japón, titulado “Rendez-Vous in Space.” La elección de fecha y lugar no fue casual. En la medianoche del 1° de enero de 2001 –para muchos, el verdadero inicio del nuevo milenio– Jarre ofreció un espectáculo multimedia inspirado en la novela 2001: Una odisea del espacio de Arthur C. Clarke, combinando música electrónica inédita con reflexiones científicas sobre nuestro destino en las estrellas. El concierto fue concebido como un tributo al propio Arthur C. Clarke, amigo cercano de Jarre, quien a sus 83 años participó virtualmente desde Sri Lanka: había sido filmado previamente y “aparecía” en escena a través de grandes pantallas, introduciendo con su voz cada segmento del showjeanmicheljarre.com. Mientras las olas del Pacífico acariciaban la costa de Okinawa, la voz cálida de Clarke disertaba sobre la vida en otros planetas o incluso sobre la posibilidad del sexo en ingravidez, preparando al público para sumergirse en cada nuevo tema musical. Esta inusual colaboración entre un pionero de la literatura espacial y un pionero de la música electrónica hizo del evento algo más que un concierto: fue un encuentro entre ciencia y arte bajo el cielo del Lejano Oriente.

La puesta en escena estuvo a la altura de las ambiciones cósmicas del proyecto. El famoso diseñador Mark Fisher, responsable de montajes épicos para Pink Floyd o U2, creó un escenario futurista flotante sobre la bahía. Estructuras metálicas evocaban formas de cohetes y portales estelares, mientras juegos de láser y luces sincronizadas pintaban la noche tropical con destellos intergalácticos. Al inicio del concierto, tras la cuenta regresiva hasta el Año Nuevo, Jarre sorprendió con una apertura basada en los acordes inmortales de “Also Sprach Zarathustra”, tema central de 2001: A Space Odyssey. Aquellos bronces orquestales sonaron sampleados y reinterpretados en clave electrónica, arrancando aplausos del público al reconocer la referencia cinematográfica icónica. A continuación, Jarre y su co-anfitrión musical, el japonés Tetsuya “TK” Komuro, desplegaron un repertorio compuesto exclusivamente de música nueva, creada especialmente para esta ocasión bajo el seudónimo conjunto de The Vizitors. A diferencia de otros conciertos, aquí no hubo Oxygene, ni Équinoxe, ni Rendez-Vous clásicos: Jarre se atrevió a dar la bienvenida al siglo XXI con sonidos inéditos, liberados de la nostalgia, explorando territorios sonoros de corte techno y experimental que buscaban representar un viaje espacial conceptual.

Cada pieza instrumental contaba una mini-historia dentro del viaje cósmico. En The Voyage, sintetizadores melódicos nos guiaron por un trayecto imaginario más allá de la estratosfera, mientras en My Name Is Arthur la voz grabada de Clarke emergía de nuevo entre arpegios para reflexionar con humor que “Arthur C. Clarke es mi nombre” –un guiño entrañable que humanizaba el espectáculo en medio de tanta electrónica. Children of Space, por su parte, envolvió a la audiencia con coros etéreos y secuencias emotivas; este tema tendría una segunda vida años más tarde cuando Jarre lo adaptó y publicó como “Velvet Road” (en el álbum Geometry of Love, 2003), lo que añade al concierto un cariz de laboratorio creativo cuya influencia se vería después. Hacia el final, piezas enérgicas como Rendez-Vous in Space y Race in Space incorporaron ritmos techno y efectos sonoros futuristas, convirtiendo la bahía en una improvisada discoteca galáctica. Jarre y Komuro, en perfecta sincronía ante sus consolas, se turnaban para lanzar secuencias, acordes y solos electrónicos, mientras detrás de ellos las pantallas mostraban nebulosas, planetas y vuelos espaciales virtuales. El público, entre el que se contaba una nutrida representación de fans japoneses de Komuro (una súper estrella del J-Pop) junto a seguidores de Jarre venidos de Europa, se dejó llevar por esta travesía sensorial. Muchos bailaron sobre la arena húmeda de Okinawa cuando los beats de Race in Space aceleraron el pulso del evento en el cierre, bajo un cielo salpicado de fuegos artificiales.

El público japonés, acostumbrado a la vanguardia tecnológica, recibió el espectáculo con visible fascinación. Muchos asistentes se dejaron llevar por la inédita música de Jarre y Komuro aunque nas; se percibía la curiosidad y apertura de la audiencia ante cada nuevo pasaje sónico. Algunos fanáticos occidentales que viajaron hasta Okinawa –o que luego vieron la grabación– comentaron en foros que la expercasi como asistir a un estreno cinematográfico de ciencia ficción, pero en fncierto electrónico en vivo”. De hecho, el concierto fue transmitido en vivo por la televisión japonesa NHK, lo que le otorgó una audiencia de millones en todo el país la misma noche de Año Nuevo. Las imágenes de Jarre tocando su arpa y de Komuro dirigiendo orquestaciones digitales se difundieron luego internacionalmente por internet, dado el carácter único del evento. Entre la comunidad global de seguidores de Jarre hubo división de opiniones: para algunos, fue una muestra refrescante de innovación –un Jarre libre de ataduras, explorando sonidos futuristas–; para otros, acostumbrados a sus conciertos retrospectivos, resultó extraño no escuchar ni un solo acorde de Oxygène o Rendez-Vous “clásico” en la velada. Con todo, predominó la admiración por la valentía artística de presentar un concierto 100% original para inaugurar el milenio.

La crítica elogió el concepto visionario detrás de Rendez-Vous in Space. Medios como The Guardian señalaron la pertinencia de rendir homenaje a Arthur C. Clarke en esa fecha emblemática, uniendo literatura y música en un mismo tributo. También subrayaron la química entre Jo: dos generaciones de músicos electrónicos (el pionero europeo y el ídolo techno-pop asiático) colaborando sin egoísmos en pos de una creación conjunta. Aunque no se lanzó álbum oficial del concierto –solo existen grabacioo entre coleccionistas–, varias de sus ideas sembraron semillas en la obra posterior de Jarre. La alianza con Komuro mostró el interés de Jarre por la escena electrónica de Japón y abla influencia de la estética J-pop en su música. Además, Rendez-Vous in Space anticipó la tendencia de los conciertos temáticos de cambio de año o efemérides científicas, inspirandote otros eventos artísticos conmemorativos. En perspectiva, este concierto de Año Nuevo quedó como una rareza brillante en la trayectoria de Jarre: un acto de creatividad pura al alba de un nuevo tiempo. Su audaz decisión de no mirar atrás en su repde componer el futuro sobre la marcha, confirmó una vez más su reputación de innovador incansable en la música electrónica.

Referencias:

  • Jean-Michel Jarre Official Website. (Rendez-Vous In Space – Live Concert 2001. Recuperado de JeanMichelJarre.com.
  • Jean Michel Jarre fan page. (2009, 13 de octubre). Rendez-Vous in Space (Okinawa, Japan) – January 1st 2001. Recuperado de jmjarrefan.wordpress.com.
  • Jarre, J.-M. (2005). Jarre: The Biography (1998-2007). jmjarrefan Archives. (Datos biográficos sobre Rendez-Vous in Space).