Jean-Michel Jarre, crónica de su concierto en Madrid (2026)

‘Noches del Botánico’ recibió a uno de los indiscutibles pioneros de la música electrónica, Jean-Michel Jarré. Con dos actuaciones programadas dentro del ciclo madrileño, la primera (realizada solo una semana antes) casi llenó el aforo, mientras que en la segunda logró agotar entradas semanas antes del evento. Jarré ha sido una influencia clara para artistas como Moby, The Chemical Brothers –quien, por destino, tuvo a Tom Rowlands en el mismo escenario solo dos días antes, presentando su nuevo proyecto llamado Tomora–, Air, Thievery Corporation y Daft Punk. Este último, en sintonía con el rumbo tomado por el concierto madrileño, parece haber enriquecido el manual de instrucciones de un Jarré que busca mantenerse relevante. Su inquietud, que ha perdurado durante más de cuarenta años, se centra en las infinitas posibilidades de experimentar con la tecnología y sus adaptables formas.

Su actuación fue la manifestación de un conjunto de ideas (enfocadas en diversas expresiones de la electrónica) de un maestro arquitecto sonoro. Utilizando su propia metáfora, se presenta como un cocinero que invita al público a adentrarse en su cocina. Ofreció una mezcla de frecuencias, beats, secuencias, loops y bases pregrabadas, todas manipuladas en vivo por el dedicado Jarré. Un espectáculo que, como era de esperar, se realzó visualmente con una espectacular variedad de láseres y proyecciones (creadas con la ayuda de IA, algunas más acertadas que otras), un elemento clave en sus conciertos a lo largo de décadas.

Cien minutos de reinterpretaciones de temas como “Oxygène 2”, “Équinoxe 7”, “The Architect”, “Zoolookologie”, “Brutalism”, “Oxygène 4”, “Les Chants Magnétiques 2” y “Quatrième Rendez-Vous”, que cerraron con un ambiente festivo, casi siempre pasando por un filtro de modernidad o aceleración, que hacían latir más rápido el pulso de la velada, aunque a costa de sacrificar clasicismo por hedonismo. Una exposición que se sitúa entre la ciencia ficción, postales cinematográficas, futurismo, magia sintética y texturas evocadoras. En resumen, un concierto multimedia sazonado con breves reflexiones sobre el papel de la tecnología, halagos a nuestro país y la inevitable mención del resultado del partido de fútbol que disputaba la selección española en ese momento.

La visita del mito a ‘Noches del Botánico’ fue satisfactoria, aunque no determinante. La inquietud y motivación activa del músico son encomiables, pero resulta insensato (e incluso ingenuo) ignorar que la época más vanguardista y sorprendente de Jean-Michel Jarre pertenece al pasado, abarcando desde mediados de los setenta –con el lanzamiento del revolucionario «Oxígeno» (Polydor, 76)– hasta principios de los noventa –con la salida de «Cronología» (Dreyfus, 93), que podría considerarse su última gran obra–. En esos años, el creador dejó una huella indeleble con discos imaginativos que sirvieron de inspiración para artistas futuros, convirtiendo sus mastodónticos conciertos en eventos históricos. Sin embargo, a pesar de una energía disminuida en comparación con su época dorada, la presencia de un autor capaz de mantener un notable interés en su propuesta sigue siendo una experiencia valiosa. Y todo esto, a pesar de que, aunque todavía se vea excelente, no está lejos de convertirse en octogenario.

Fuente original: www.mondosonoro.com

Publicado originalmente el 2026-07-14 09:55:00 por

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