Jean-Michel Jarre creó hasta lo inesperado en Starlite Occident Marbella

Hay conciertos que inician con música. Anoche, en Starlite Occident Marbella, comenzó con una idea. Antes de que sonara la primera nota, Jean-Michel Jarre quiso compartir una reflexión que había preparado: «no deberíamos temer al progreso ni a la tecnología.» Y durante hora y media, bajo el Auditorio de las estrellas, se dedicó a demostrarlo.

UN ESPECTÁCULO DISEÑADO PARA ESTE LUGAR

El espectáculo que Jarre llevó a Marbella —sonido inmersivo, inteligencia artificial en directo y una escenografía en 3D con distintas capas de pantallas que él mismo creó— mezcla, en sus propias palabras, alta tecnología con una sensibilidad «poética, orgánica y sensual». Esta combinación de innovación y alma es, precisamente, lo que Starlite Occident ha estado cultivando durante quince años: un espacio donde la innovación no reemplaza la emoción, sino que la intensifica. El propio artista lo resumió con una frase que podría estar escrita en la entrada del Auditorio: «este lugar es muy inusual, creado para el entretenimiento y para generar lo inesperado.»

«LOS ROBOTS NO LLORAN. AÚN»

En uno de los momentos más íntimos de la noche, Jarre defendió su relación con la inteligencia artificial con una sinceridad poco común en un escenario. «La IA es neutral, es solo una herramienta», explicó, reconociendo que buena parte de los visuales de la noche surgieron de un trabajo con IA junto a su equipo. Pero él no dejó la reflexión incompleta: enfatizó la importancia de «respetar siempre a los autores y creadores y sus derechos», y finalizó con una idea que resume su visión sobre la tecnología: «el mal ya existía antes de la electricidad, y estará presente después de la IA.» Para él, la inteligencia artificial es, sobre todo, «imaginación aumentada» —una forma de expandir la creatividad de los artistas, nunca de reemplazarlos. Con un último comentario, entre serio y humorístico: «los robots no lloran. Aún no.»

«COCINANDO» OXYGÈNE PARTE 2 EN DIRECTO

Jarre no solo habló de tecnología: la integró en el espectáculo. Antes de interpretar «Oxygène Part 2», invitó al público a entrar en lo que denominó «mi cocina»: comparó la música electrónica con el acto de cocinar —«cocinar frecuencias, cocinar ondas, cocinar armonías… un poco como preparar una paella»— y, a través de una cámara instalada en sus propias gafas, permitió que el público espiara en tiempo real el proceso mediante el cual construía la canción en directo. Un guiño íntimo, casi artesanal, que transformó uno de sus temas más emblemáticos en un momento que solo pudo experimentarse esa noche, en ese escenario.

ESPAÑA, UNA INSPIRACIÓN QUE DURA TODA UNA VIDA

Antes del segmento final del concierto, Jarre quiso dedicar unas palabras al país que lo acogía. Confesó que España «siempre ha sido una gran fuente de inspiración» para él, citando «de Velázquez a Picasso, de Gaudí a Almodóvar, de Albéniz a Rosalía», y describió una tierra que combina «la tragedia que se siente en el flamenco» con «esa alegría de vivir inagotable». Cerró la reflexión con un «¡Viva España!» que el público le devolvió al instante, convirtiendo por unos segundos Starlite Occident en un abrazo colectivo entre el artista y el país que lo había inspirado durante décadas.

GONG LI, ENTRE EL PÚBLICO

La noche tuvo, además, un testigo excepcional: Gong Li, la reconocida actriz china y pareja de Jean-Michel Jarre, asistió al concierto entre el público, acompañando al artista en una velada que combinaba lo profesional y lo personal. Su presencia en el Palco Presidencial, junto a Sandra García-Sanjuán, añadió otro nombre a la larga lista de rostros internacionales que, temporada tras temporada, convierten cada noche en Starlite Occident en un punto de encuentro donde el arte, el cine y la música coexisten de forma natural.

UNA NOCHE PARA RECORDAR

Entre tecnología, poesía y homenaje, el concierto de Jean-Michel Jarre confirmó algo que Starlite Occident ha estado demostrando temporada tras temporada: que la vanguardia y la emoción no compiten, sino que se complementan. Una noche que inició con una reflexión sobre el futuro y terminó, como todas las buenas noches en la Cantera de Nagüeles, con un público que no quería que acabara.

**Fotos de la organización.-

Fuente original: alsoldelacosta.com

Publicado originalmente el 2026-07-14 11:03:00 por

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