La celebración de cuatro de los festivales de música más importantes en Valencia este año —el Festival de las Artes, el Gran Sonido, el Love the 90’s y el I Love Reggaeton— junto con el concierto de Jean-Michel Jarre, se encuentra en peligro después de que un juzgado haya instado al ayuntamiento a “tomar las medidas necesarias” debido a las molestias que estos eventos causan a un grupo de vecinos de la Ciutat de les Arts.
Entre las acciones que el ayuntamiento debe considerar se incluye la posible “revocación de autorizaciones o reubicación de eventos o actividades” como los festivales y conciertos en este espacio, además de la discoteca Mya. El consistorio también tendrá que indemnizar a cada uno de los 46 residentes que demandaron a la administración con 3.000 euros.
El juzgado de lo contencioso-administrativo ha fallado a favor de varios vecinos de Valencia contra el Ayuntamiento por la contaminación acústica proveniente de conciertos, festivales y la discoteca Umbracle. El ayuntamiento ha declarado que revisarán la sentencia con miras a presentar un recurso.
Por su parte, los organizadores del Festival de les Arts —uno de los eventos afectados— han recordado que la sentencia no es definitiva y han anunciado su intención de reunirse con el consistorio “en búsqueda de una solución: ‘Nosotros confiamos en que la encontraremos’.”
Hasta 80 decibelios dentro de las viviendas
La sentencia concluye que los niveles de ruido -que alcanzaron hasta 80 decibelios en el interior de las viviendas- sobrepasaban los límites legales y vulneraban derechos fundamentales, específicamente el derecho a la intimidad domiciliaria (art. 18 CE) y a la integridad física y moral (art. 15 CE).
El tribunal considera que los vecinos han soportado una exposición prolongada y continua a ruidos intensos, especialmente en la noche, impactando su descanso y calidad de vida. Además, apunta que estas actividades (conciertos, festivales y música en terrazas) son recurrentes y no se limitan a casos aislados.
Inactividad municipal
Uno de los aspectos clave del fallo es la inactividad municipal. El juzgado critica al Ayuntamiento por no haber realizado controles efectivos ni mediciones en el interior de las viviendas, a pesar de las numerosas quejas y ser conscientes de los niveles acústicos excesivos desde al menos 2017, a pesar de que la normativa así lo exige.
La defensa del Ayuntamiento, que alega falta de competencia dado que se trata de un recinto de interés autonómico, no se sostiene; la sentencia aclara que el Ayuntamiento tiene la obligación de inspeccionar, controlar y sancionar en materia de ruido, aunque no emita licencias en dicho espacio.
Como consecuencia, el juez ordena al Ayuntamiento a tomar medidas para solucionar la situación, incluyendo la posible reubicación de eventos o la revocación de autorizaciones.
El PP culpa a PSPV y Compromís
La sentencia reconoce el derecho de los vecinos a recibir compensación por daño moral, considerando que la exposición continua al ruido causa perjuicios, aun sin informes médicos.
Los servicios jurídicos del Ayuntamiento ya han anunciado que estudiarán la sentencia relativa a los conciertos en la Ciutat de les Arts. Según el consistorio, las quejas se remontan a 2018, aunque la demanda de los vecinos se presentó en mayo de 2023 «cuando la actual corporación no había tomado posesión». «Es decir, estos hechos pertenecen al mandato anterior de PSPV y Compromís». A pesar de ello, los festivales han continuado celebrándose, aunque con horarios diferentes.
Los conciertos y festivales que han motivado la sentencia
La sentencia subraya la permanencia de las quejas de los vecinos, que datan al menos de 2016 y que se han intensificado en años recientes. Los residentes de los edificios frente a la Ciudad de las Artes y las Ciencias han denunciado continuamente los efectos de la música al aire libre, tanto de la terraza de la discoteca Umbracle como de grandes eventos.
Entre los eventos mencionados en la resolución se citan festivales y conciertos a gran escala realizados en el recinto, como el Gran Festival de Sonido, el Festival de las Artes, y Me Encantan los 90, así como actuaciones de artistas como Rafael, Alejandro Sanz, David Bisbal y Aitana. Estos eventos, según el juzgado, se han repetido cada año, especialmente durante la temporada de verano.
La resolución enfatiza que no son episodios aislados, sino una actividad que ocurre de manera reiterada y predecible. Solo en 2022 y 2023, se celebraron decenas de conciertos, algunos durante varios días consecutivos y hasta altas horas de la madrugada. Además, la terraza del Umbracle ha estado activa desde mayo hasta noviembre, varios días a la semana, hasta las 7 de la mañana.
Los vecinos presentaron múltiples denuncias formales al Ayuntamiento —algunas repetidas hasta tres veces en pocas semanas— exigiendo mediciones en el interior de las viviendas y la suspensión de actividades. En agosto de 2023, más de 200 residentes firmaron una queja colectiva solicitando soluciones o el traslado de los eventos.
Posible reubicación
La sentencia del Tribunal de Instancia de Valencia, Sección de lo Contencioso-Administrativo número 8, estará sujeta a la posibilidad de interponer recursos de apelación contra el fallo en un plazo de 15 días naturales, por lo que aún no es definitiva. El consistorio, de acuerdo a lo que ha sabido Levante-EMV, ya está evaluando esta opción.
Si no se apela, tanto el ayuntamiento como la Generalitat, propietaria del terreno de la Ciutat de les Arts donde se realizan los conciertos y festivales, tendrán que encontrar una alternativa para estos eventos, ya sea ajustando horarios y programación o buscando una nueva ubicación en la ciudad. Ambas alternativas presentan dificultades, especialmente la búsqueda de un nuevo espacio, ya que hay pocos lugares en la ciudad con una capacidad de público similar a la de Les Arts, que ronda los 15.000 espectadores. El otro gran espacio que ha sido utilizado para eventos musicales es la Marina Sur, que este año no alberga conciertos.
Vecinos organizados
En 2023, la dirección de CACSA decidió no volver a alquilar a las promotoras la explanada y el lago artificial junto al Museu de les Ciències durante los meses de mayo y agosto debido a la imposibilidad de combinar eventos que modifican y limitan el uso del recinto con la necesidad de atender a visitantes y turistas que no vienen con fines musicales.
Adicionalmente a estas incompatibilidades de uso, CACSA advirtió a los promotores que los vecinos de los edificios cercanos a la Ciutat de les Arts se han agrupado para denunciar las molestias causadas por estos eventos y habían presentado varias reclamaciones en las que valoran en 3.000 euros por afectado los «daños y perjuicios» provocados por el posible exceso de decibelios.
Apuesta por la mediación
En octubre pasado, la alcaldesa de València, María José Catalá, expresó su preferencia por la «mediación» para equilibrar el descanso de los vecinos con la celebración de eventos como el Festival de les Arts, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
La responsable municipal recordó entonces que el recinto donde se celebra «no es municipal» y especificó que «la autorización es de la Generalitat». «Por lo tanto, nuestro papel es complicado. Es complejo porque es una instalación dependiente de la Generalitat y la autorización de los festivales la otorga la Generalitat», añadió.
María José Catalá afirmó que, sin embargo, el consistorio participa «en el procedimiento, evidentemente, como responsable de la Ordenanza de Contaminación Acústica» de la ciudad de València, «aportando datos».
«Y siempre intentaremos mediar porque creemos que el descanso de los vecinos es fundamental», agregó. La alcaldesa recordó que en València han «vivido situaciones similares en otros puntos del –viejo cauce– río» debido a molestias a los vecinos y subrayó que se ha «resuelto mediante mediación con los vecinos para alcanzar un acuerdo sobre los eventos.
La posibilidad del río
Así, la alcaldesa mencionó «en uno de los tramos del río» donde «se realizaban más eventos», sugiriendo que «ese enfoque puede funcionar» en el caso de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, «considerando que la autorización es de la Generalitat».
«En este caso, también deberemos hacerlo con la Generalitat, pero desde el Ayuntamiento estamos completamente abiertos a este tipo de actos de mediación que consideramos siempre útiles», insistió la alcaldesa.
Al ser cuestionada sobre si preferiría que no hubiera festivales en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, Catalá afirmó que «los festivales son importantes». «En la ciudad de la música y, evidentemente, en nuestra apuesta por la estrategia de Valencia Music City, los festivales son muy relevantes», destacó.
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Fuente original: www.levante-emv.com
Publicado originalmente el 2026-03-25 07:00:00 por
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