2009 – In‑Doors World Tour (Europa)

mayo 4, 2009 - mayo 30, 2009
12:00 am
Europa
Jarre.cl
Jean-Michel Jarre
2009 – In‑Doors World Tour (Europa)

2009 – In‑Doors World Tour (Europa)

Fecha exacta del evento: 4 al 30 de mayo de 2009 (gira por Europa)
Ubicación: Múltiples ciudades de Europa (16 países)
Lugar o locación específica: Arenas y pabellones techados (ej. Wembley Arena de Londres, O2 World de Berlín, Palau Sant Jordi de Barcelona, Heineken Music Hall de Ámsterdam, etc.)
Asistencia estimada: ~170.000 personas en total (aprox. 20 conciertos con aforos de 5.000 a 22.000 espectadores)

Músicos participantes:

  • Jean‑Michel Jarre (sintetizadores, keytar, arpa láser, theremin),
  • Francis Rimbert (teclados y sintetizadores),
  • Dominique Perrier (teclados y sintetizadores; reemplazado por Jérôme Gueguen en 2010),
  • Claude Samard (guitarra, bajo, sintetizadores)

Tras el éxito de la experiencia “Oxygene” en teatros, en 2009 Jean‑Michel Jarre se embarcó en su primera gira mundial propiamente dicha, bautizada irónicamente “In-Doors” (bajo techo). A sus 60 años, el pionero francés decidió llevar sus clásicos electrónicos a grandes arenas, adaptándolos a un entorno indoor luego de décadas de conciertos al aire libre. La gira In-Doors World Tour 2009 arrancó en mayo de 2009 en Europa con un concepto claro: presentar un espectáculo de alta tecnología visual y sonora en formato de estadio cubierto. Para Jarre suponía “graparse” a las limitaciones de un techo después de haber tenido como telones de fondo la Plaza de Tiananmén o las pirámides de Egipto, pero lejos de verlo como obstáculo, lo convirtió en una oportunidad creativa. “Lo que marca la diferencia es ese ‘indoors’ en el título”, señalaba un diario británico; tras cimentar su fama como maestro de las extravaganzas a cielo abierto, Jarre se enfrentaba al reto de graparse a cuatro paredes y un techo – y lo hizo con ingenio señala The Guardian.

El nuevo montaje dejaba atrás las fachadas de rascacielos y los fuegos artificiales masivos; en su lugar, Jarre diseñó un escenario futurista pero contenido, ideal para recintos cerrados. La producción contaba con un vistoso juego de paneles de luz LED y focos móviles distribuidos en pilares, que sustituían a las pantallas gigantes de antaño. Cinco potentes reflectores sobre pedestales dominaban el fondo del escenario, proyectando haces de colores sincronizados con la música. Estos focos, junto con telones traslúcidos, servían para dibujar siluetas y ambientes, a falta de los vastos fondos urbanos que Jarre solía tener. Sin embargo, el show no escatimó en efectos emblemáticos: la arpa láser volvió a ser protagonista, iluminando con sus rayos verdes el humo del pabellón cada vez que Jarre la pulsaba en el aire. También desplegó su clásico theremin y una colección de sintetizadores tanto analógicos como digitales; muchos de los instrumentos vintage del tour previo se incorporaron ahora en mezclas con equipos modernos. Jarre apareció en escena tocando un keytar (teclado-guitarra portátil) desde la primera pieza, “Industrial Revolution 2”, marcando la pauta de un concierto más dinámico y “rockero” en su ejecución.

El repertorio de esta gira fue una suerte de grandes éxitos de la carrera de Jarre, reinterpretados con arreglos contemporáneos y algunos giros sorpresa. A diferencia de los conciertos de “Oxygene”, aquí Jarre abarcó álbumes desde Equinoxe hasta Chronologie, pasando por Magnetic Fields y Rendez-Vous. La apertura típica consistía en la fanfarria rítmica de “Industrial Revolution: Part 2”, durante la cual Jarre emergía entre luces estroboscópicas con su keytar en ristre, improvisando frases melódicas y recibiendo vítores del público. Este arranque enérgico daba paso a la atmósfera espacial de “Magnetic Fields 1” (overture), donde los sintetizadores envolvían el recinto con secuencias hipnóticas mientras focos azules barrían la audiencia. Pronto llegaban joyas como “Equinoxe 7” y “Equinoxe 5”, cuyos motivos pegadizos ponían a aplaudir al ritmo a miles de fans en las gradas. Jarre no se olvidó de Oxygene: intercaló “Oxygene 2” y “Oxygene 5” en versiones refrescadas, uniendo esta última con “Variation 3” para crear un segmento experimental a mitad del show, lleno de ruiditos y efectos futuristas que jugaban con la mente de los espectadores.

Uno de los momentos cumbre llegaba cuando Jarre interpretaba “Rendez-Vous 3”. Allí se plantaba en el centro del escenario bajo un cono de láser verde y, con vistosos guantes blancos, hacía sonar la arpa láser nota por nota. Cada vez que su mano atravesaba un rayo, el pabellón entero rugía: era la comprobación de que aquel instrumento mágico era real y no un truco, como Jarre se encargaba de demostrar corriendo sus manos por todas las “cuerdas de luz” para ejecutar una escala completa. A veces incluso erraba una nota a propósito –y el sonido disonante se escuchaba–, evidenciando ante todos que no había playback alguno en esa arpa, lo que desataba aplausos cómplices de la audiencia experta. Otro momento álgido era “Souvenir of China”, acompañado de tenues imágenes evanescentes de la Muralla China proyectadas en cortinas de humo, transportando al público a otro continente por unos instantes. Y para recordar su faceta más rítmica, Jarre incluyó el potente “Chronologie 2”, que con su base techno noventera hizo retumbar los subwoofers y puso a muchos a bailar en sus lugares.

A lo largo del concierto, Jarre se mostró enérgico y cercano. No paró de moverse entre sus teclados: un momento estaba disparando secuencias en el Moog Voyager, al siguiente empuñaba una guitarra eléctrica para agregar acordes distorsionados en “Chronologie 6”, y luego manejaba un control pad para lanzar efectos en “Teo & Tea” (una de las pocas piezas recientes asomadas en la gira). A pesar de lo grandioso del montaje, Jarre mantenía comunicación con su público: lanzaba miradas y sonrisas, y aunque habló poco por micrófono (apenas algún “¡Hola [ciudad]!” en el idioma local), su entrega física decía todo. En ciertas plazas –como Londres o París– invitó a todos a ponerse de pie para el tramo final. Hacia el cierre regular del set, la melancólica “Chronologie 6” preparaba la despedida con su solo de acordeón digital, que Jarre interpretaba con un keytar especial, provocando un emotivo silencio en la audiencia. Tras esa calma, el cuarteto abandonaba el escenario entre vítores.

Los encores de esta gira fueron un espectáculo aparte, pues condensaban la euforia acumulada. Jarre regresaba habitualmente con “Oxygene 4”, su pieza más icónica: al primer compás, las gradas estallaban en gritos y las pantallas LED dibujaban ondas azules al compás de la melodía. Los músicos, sonrientes, alargaban la versión para permitir que el público coreara la famosa secuencia. Luego añadía alguna sorpresa no esperada: en varias ciudades tocó “Calypso 3”, ese animado tema tropical de Waiting for Cousteau, poniendo a todo el mundo a hacer palmas al ritmo caribeño. Y finalmente, no podía faltar “Rendez-Vous 2” (también conocida como “Second Rendez-Vous”), con la que cerraba ahora sí la noche: los característicos acordes de órgano resonaban mientras Jarre dirigía una última sinfonía de laser harps, acordes majestuosos y percusión retumbante. Algunos días, en señal de gratitud, Jarre entregó un breve bis adicional reprisiendo “Industrial Revolution” a modo de despedida –un guiño circular al inicio del concierto. Con un crescendo final de luces blancas iluminando el recinto, Jarre se reunía al frente con Rimbert, Perrier y Samard para hacer la reverencia final. El público, de pie, aplaudía con fervor, consciente de haber presenciado algo especial: por fin Jarre había llevado su arte a las arenas, demostrando que su música puede llenar tanto una plaza monumental como un estadio cerrado.

La crítica recibió esta gira con opiniones diversas pero generalmente positivas. Medios británicos como The Guardian destacaron que Jarre debió “conformarse con efectos más pequeños” que de costumbre –sin explosiones ni fachadas monumentales–, pero aun así logró deslumbrar con láseres, artilugios vintage y su propia chispa escénica. Caroline Sullivan escribió que, pese a lo retro de algunos sonidos, “no puedes evitar tomarle cariño a Jarre”, alabando la audacia de tocar su música “chill-out setentera” con tanto entusiasmo en pleno 2009. Otros críticos elogiaron que Jarre finalmente se enfocara en lo musical sobre el espectáculo: “Los teclados y los músicos son las estrellas del show, más que los efectos”, apuntó un reseñista, subrayando cómo las luces servían para realzar la performance en lugar de opacarla. También hubo observaciones menos benignas: algunos notaron que sin el marco épico de exteriores, ciertas piezas sonaban algo new age y anticuadas, y que dos horas seguidas de melodías electrónicas podían volverse monótonas para oídos no iniciados. No obstante, la mayoría coincidió en que Jarre superó la prueba de la gira indoor con creces, ganando incluso nuevos adeptos. Muchos asistentes experimentaron por primera vez la música de Jarre en vivo gracias a esta gira, ya que antes quizás no hubieran viajado a un megaconcierto al aire libre; ahora pudieron verlo en su propia ciudad y quedaron impactados. En internet abundaron comentarios de sorpresa del tipo: “No esperaba un show tan potente y tan bien ejecutado. Jarre aún lo tiene”. Para los fans veteranos, In-Doors Tour fue la esperada reivindicación de Jarre como músico en directo: se comprobó que sabe tocar y muy bien, desmontando el viejo mito de que “solo apretaba botones”. Durante la gira, Jarre insistió en tocar todo lo posible en vivo y minimizar secuencias MIDI, dejando constancia de errores mínimos –por ejemplo, se llegó a escuchar alguna nota fuera de tiempo en la arpa láser, demostrando su autenticidad. “Jarre puede si quiere”, tituló un blog noruego, celebrando que por fin el francés mostrara al mundo sus habilidades de instrumentista. En definitiva, la In-Doors World Tour 2009 marcó el inicio de una nueva etapa para Jarre: la de trotamundos de la electrónica, llevando su legado musical por recintos de todo tipo, y consolidándose como un artista capaz de adaptarse a distintos formatos sin perder su esencia.

Referencias:

Fecha Ubicación (Ciudad, País) Lugar Asistencia estimada
2009/05/04 Katowice, Polonia Spodek Arena ~8.000
2009/05/06 Praga, República Checa O2 Arena ~10.000
2009/05/10 Berlín, Alemania O2 World ~12.000
2009/05/13 Hamburgo, Alemania Color Line Arena ~10.000
2009/05/15 Ámsterdam, Países Bajos Heineken Music Hall ~5.500
2009/05/18 Londres, Reino Unido Wembley Arena ~12.000
2009/05/20 París, Francia Palais Omnisports de Paris-Bercy ~15.000
2009/05/23 Zúrich, Suiza Hallenstadion ~13.000
2009/05/26 Viena, Austria Stadthalle ~10.000
2009/05/30 Copenhague, Dinamarca Forum Copenhagen ~9.000