Jean-Michel Jarre: Clásico en movimiento

Martes 27 de marzo, 2018
Movistar Arena

Para quienes se conforman con caricaturas, Jean-Michel Jarre es el músico electrónico que cautiva a ciertos papás, y «Oxygene» es un CD que nunca falta en sus hogares y oficinas. Anoche, esos papás representaban una gran parte de la audiencia en las mejores ubicaciones, pero, como las caricaturas no capturan la esencia de Jarre, no eran los únicos disfrutando del primer concierto en Chile del renombrado francés, cuya audiencia aquí resultó ser bastante diversa.

Aunque solo ocurre por un breve instante, al final de ‘Conquistador’, el casi septuagenario discípulo de Schaeffer y Stockhausen sale de su podio, da un paso adelante y empuña una guitarra eléctrica, quizás un recordatorio de su estatus como auténtico rockstar, con todos los méritos para pertenecer a ese mundo: millones de copias vendidas, romances con celebridades y conciertos tan multitudinarios que han quedado en los récords de Guinness. Algunos de esos atributos se hicieron evidentes anoche en el escenario del Movistar Arena: su habilidad para capturar la cada vez más esquiva atención del público, su capacidad para manipular las emociones ajenas (la audiencia pasaba de sentarse, cautivada por el espectáculo de luces, a levantarse y bailar con energía como si estuvieran en una rave) y su impresionante carisma, que genera un tipo de fanatismo generalmente destinado a expresiones musicales de naturaleza menos intelectual.

Jarre es un clásico en movimiento. La versatilidad que muestra en vivo, transitando de una escuela electrónica a otra (ambient, trance, EDM e incluso toques industriales se asoman aquí y allá), refleja una curiosidad que el paso del tiempo no ha logrado saciar y, de paso, clama por una reevaluación crítica del artista y su obra, que es mucho más relevante e influyente de lo que comúnmente se sostiene. Para una considerable parte del público, compuesta principalmente por rockeros y personas de más edad, Jarre es su única conexión con la cultura electrónica, lo que hace que su despliegue de versatilidad adquiera un doble mérito, así como los mensajes en los que basa su repertorio. En el frenético techno de ‘Exit’, un tema en el que colaboró con Edward Snowden, el espía que se ha convertido en un símbolo de los derechos digitales y la libertad de prensa, se aborda un tema tan candente como la naturalización de la vigilancia: «Decir que no te interesa el derecho a la privacidad porque no tienes nada que esconder es lo mismo que decir que no te interesa el derecho a la libre expresión porque no tienes nada que decir».

En ‘Exit’, Jarre acierta con un mensaje que nunca dejará de ser relevante, al igual que en el momento más esperado del concierto, ‘Oxygene 4’, una canción universal sobre el cuidado del planeta y el cambio climático, que fue precedida por una invitación a levantarse y encender las linternas de los celulares. Fue una de las muchas postales de una noche repleta de imágenes inolvidables, gracias a la tecnología 3D que se utilizó para crear las visuales. Seguramente muchos niños y niñas en el público se maravillaron con la cantidad de rayos láser de largo alcance que cruzaban el recinto, creando a momentos una especie de aurora sobre las cabezas de los presentes en la cancha. Al llegar el final, nadie quería irse. Incluso se escucharon cánticos de estadio pidiendo otro bis. Así de intensas son las pasiones que despierta el francés. ¡Y pensar que su leyenda comenzó con un disco casero!

Andrés Panes

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#Jean-Michel Jarré

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Fuente original: www.rockaxis.com

Publicado originalmente el 2018-03-28 07:00:00 por

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