En 2017, el compositor parisino y pionero de la música electroacústica Pierre Henry lanzó su último beat a los 89 años, dejándonos un valioso legado, incluyendo su influencia como mentor de Jean-Michel Jarre durante su tiempo en el Groupe de Recherche Musical. A raíz de la profunda huella de Henry en su carrera, Jarre ha decidido, cinco años después de su fallecimiento, dedicar su vigésimo segundo álbum de estudio a su memoria. Este álbum nos ofrece un viaje sensitivo que va más allá de la mera electrónica y se adentra en un espacio elevado, donde se entrelazan lo cinematográfico y la música concreta.
Como bien sabemos por su vasta y reconocida trayectoria, las propuestas de este incomparable pionero son más propias de un narrador que de un artista electrónico convencional. Jarre logra posicionar con maestría los sonidos idóneos en cada sección, guiando al oyente hacia experiencias específicas. Su discografía, a menudo vinculada al cine (“Gallipoli”, “Nueve Semanas Y Media”, “Algo Salvaje”), avala esta afirmación. Sumergirse en las profundidades de «OXÍMORON» (Sony Music, 22) es como meterse en un traje espacial y abrir una escotilla para adentrarse en el mundo de la Nostromo. Ante nosotros desfilan las habilidades con las que Jarre crea catedrales sonoras a través de beats y efectos envolventes, gracias en gran parte a la recomendable versión binaural del álbum que él mismo ha incluido en este lanzamiento. Usando los principios de la música concreta que quiere honrar, un torrente de sonidos orgánicos y humanos, crepitantes y burbujeantes, se suceden en «AHORA» abriendo el álbum de manera inquietante. Voces se deshilachan gradualmente hasta convertirse en tétricas distorsiones. Un repentino juego disonante de vientos en el tema homónimo del álbum aparece, listo para desdibujar planos distorsionados e industriales con lícitas melodías que bien podrían haber sido escritas por «La máquina de hombres» de Kraftwerk.
Con todo, esta impresionante estructura de corte sci-fi combinando pasajes de electrónica ambiental pura («Jardín de cristal») con secciones de electrónica más pesada y disruptiva («Brutalismo»), junto a pistas bailables con ritmos más convencionales que nos transportan directamente al dance de los 90 («Sex in the Machine», «Zeitgeist»), y ciertas reminiscencias que guiñan al synth-pop y neon-wave («Synthy Sisters», «Animal Genesis»). A pesar de la diversidad que abarca el álbum, hay una constante sensación de estrés y nervio en cada tema de «OXÍMORON», gracias al uso prolongado de traqueteos estruendosos y esferas de graves abrumadoras, que nos harán imaginar escenas intensas y vertiginosas sin bajar la guardia ni un segundo.
A sus 74 años, Jarre demuestra, entre samples y melodías en 360º, que su deseo de innovación sigue siendo una constante en su legendario trabajo, recordándonos lo afortunados que somos de seguir viviendo eventos marcados por su Roland y su ingenio único.
Fuente original: www.mondosonoro.com
Publicado originalmente el 2022-11-01 07:00:00 por
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