2020 – Azimuth Festival (Al-‘Ula)
Nombre del concierto: Azimuth Festival (Al-‘Ula)
Fecha: 6 de marzo de 2020
Ubicación: Al-‘Ula, Arabia Saudita
Lugar: Sitio histórico de Al-‘Ula (desierto de Mada’in Salih)
Músicos participantes:
- Jean-Michel Jarre (director artístico, sintetizadores)
- Adiescar Chase (colaboración en “Azimuth”)
- line-up multiartista (The Chainsmokers, Tinie Tempah, Super Junior D&E, etc.)
A inicios de marzo de 2020, justo antes de que la pandemia global detuviera los espectáculos en vivo, Jean-Michel Jarre encabezó el Azimuth Festival en un rincón mágico del desierto saudí. El festival, realizado del 5 al 7 de marzo como cierre de la temporada cultural Winter at Tantora, tuvo lugar en Al-‘Ula, un paraje declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO famoso por sus antiguas tumbas nabateas talladas en roca. En ese entorno de arenas anaranjadas y formaciones rocosas monumentales, Arabia Saudita buscó tender un puente entre Oriente y Occidente con un evento artístico de lujo: durante tres días convivieron la música electrónica, el arte contemporáneo y la gastronomía gourmet bajo las estrellas del desierto. El 6 de marzo, jornada principal dedicada a la música, el cartel incluía a nombres estelares: el dúo de EDM estadounidense The Chainsmokers, el rapero británico Tinie Tempah, el grupo de K-pop Super Junior D&E y, como gran número de fondo, el pionero francés Jean-Michel Jarre. Que Jarre fuera el artista de cierre no fue casualidad; su trayectoria de fusionar la tecnología musical con entornos históricos calzaba a la perfección con la filosofía de Azimuth, cuyo lema era “donde la historia se encuentra con la cultura” en Al-‘Ula.
Desde el momento en que Jarre aceptó la invitación para presentarse en Al-‘Ula, quedó fascinado por la idea de montar un espectáculo futurista en un escenario natural atemporal. “Concebir y diseñar una escenografía futurista en un entorno natural tan sobrecogedor como Al-‘Ula ha sido no solo un privilegio, sino uno de mis proyectos creativos más emocionantes hasta la fecha”, afirmó el músico, destacando cómo la inspiración del lugar lo llevó incluso a componer música nueva especialmente para la ocasión. Y cumplió su palabra: Jarre preparó un tema inédito titulado “Azimuth”, concebido ex profeso para estrenar en el festival como homenaje sonoro a la conjunción de Oriente y Occidente que simbolizaba el evento. La noche del 6 de marzo, mientras el sol se ocultaba tras las colosales rocas de tonos dorados, los asistentes –un selecto público de jóvenes influyentes internacionales, público local amante de la música y hasta celebridades gastronómicas– se congregaron en la explanada central del festival. A diferencia de un concierto tradicional, Azimuth ofrecía un ambiente de festival boutique: carpas elegantes, instalaciones de arte vanguardista desperdigadas entre las dunas (11 esculturas inspiradas en el legado de Al-‘Ula fueron creadas para la ocasión por artistas como Lauren Baker y Shuster+Moseley) y estaciones culinarias atendidas por chefs de renombre mundial sirviendo platillos bajo las estrellas. En medio de ese panorama ecléctico, un gran escenario abierto emergía entre la arena y las rocas, esperando a Jarre y compañía.
Pasadas las 21:00, tras las actuaciones previas de DJs locales y estrellas pop, llegó el turno de Jean-Michel Jarre. El francés subió a escena saludando con un efusivo “¡Buenas noches, Al-‘Ula!” y enseguida envolvió al público con las texturas espaciales de “Oxygène 20”, utilizada nuevamente como intro ambiental. Las primeras notas flotaron mientras detrás de él se alzaba una pantalla panorámica que mostraba una vía láctea digital atravesando los antiguos cañones. Jarre había optado por un montaje minimalista pero efectivo: varios paneles LED móviles, estructuras metálicas de apariencia futurista y un arsenal de iluminación robotizada colocada estratégicamente para iluminar no solo el escenario, sino también las imponentes paredes de roca circundantes. En la oscuridad del desierto, cada haz de luz cobraba vida de forma espectacular: columnas de luz blanca rasgaban el cielo enfatizando la verticalidad de las moles de piedra, mientras lasers verdes y rojos trazaban patrones geométricos sobre las formaciones rocosas, conectando simbólicamente la música con el paisaje milenario. La atmósfera se sentía casi surreal: a un lado, las ruinas milenarias silenciosas; al otro, una explosión de sonido electrónico y color tecnológico.
Musicalmente, Jarre ofreció un set adaptado al espíritu festivo de Azimuth, combinando secciones enérgicas para mantener al público bailando con momentos de inmersión contemplativa acordes al entorno. Tras la introducción etérea, subió la potencia con “Coachella Opening” seguido de “Automatic Pt. 2”, inyectando ritmos vibrantes que hicieron retumbar los sistemas de bajos en la arena. La transición a “Oxygène 2” añadió un tono retrofuturista apreciado por los fans de antaño, con sus melodías fluidas que parecían dialogar con las tranquilas estrellas sobre Al-‘Ula. Entre tema y tema, Jarre se mostró comunicativo: agradeció en inglés y francés la oportunidad de tocar “en uno de los lugares más hermosos que he visto” –palabras recibidas con aplausos y vítores de un público internacional y local mezclado–. El punto central del concierto llegó cuando Jarre anunció “una pieza especial compuesta para esta noche”. Entonces sonó “Azimuth”, el estreno mundial. Este track nuevo se desplegó como un viaje sonoro: comenzó con unas secuencias orientales sutiles, quizá inspiradas en la música árabe tradicional, para luego montar sobre un ritmo electrónico moderno y enérgico. Mientras “Azimuth” sonaba, en las pantallas aparecieron visuales de dunas que mutaban en formas abstractas y la palabra “AZIMUTH” rotando en tipografía futurista. El público –incluidos los otros artistas presentes, como miembros de The Chainsmokers que observaban desde un lateral– quedó fascinado con esta síntesis cultural hecha música. Al terminar, Jarre levantó los brazos triunfante y recibió una ovación cálida; aquel estreno fue sin duda uno de los momentos más comentados al día siguiente entre los asistentes.
La recta final del concierto mantuvo la intensidad. “Zero Gravity” (Above & Beyond Remix) inyectó una dosis de trance melódico al aire del desierto, encendiendo a los fanáticos de la música electrónica más joven. Jarre, con una sonrisa, jugueteó sobre sus teclados mientras lasers azules pulsaban al compás de la base rítmica. Con “The Architect” y “Glory” (su colaboración con M83) la velada alcanzó un clímax emotivo: estas piezas midtempo, con sus acordes grandilocuentes, resonaron con majestuosidad contra las paredes de roca, produciendo ecos naturales que añadían profundidad al sonido –como si la propia Al-‘Ula cantara junto con Jarre–. Finalmente, “Stardust” despidió el set por todo lo alto: este tema de arpegios ascendentes y beat contagioso convirtió los últimos minutos en una pequeña rave bajo el firmamento. Los asistentes, algunos con atuendos futuristas y otros con túnicas tradicionales, bailaron juntos en la arena celebrando la unión de culturas que representaba Azimuth. Al concluir, Jarre expresó su agradecimiento en francés, inglés y un par de palabras en árabe, mientras el cielo se iluminaba con una sencilla pero simbólica lluvia de chispas pirotécnicas. El festival continuaría con música hasta el amanecer en distintos rincones, pero el acto de Jarre quedó marcado como “el momento cumbre en que Oriente y Occidente vibraron al unísono”, según reseñó la prensa regional.
La repercusión del Azimuth Festival 2020 fue notable aunque un tanto peculiar, dada la cercanía del confinamiento global que sobrevino apenas días después. Muchos asistentes internacionales volaron de regreso a casa justo antes de los cierres de fronteras, llevando consigo la impresión de haber participado en algo irrepetible. Medios occidentales descubrieron a posteriori que el festival había sido posible gracias a una fuerte inversión (se habla de 20 millones de dólares de presupuesto) con la organización secreta de la empresa VICE Media, evidenciando el interés de Arabia Saudita por posicionarse como un nuevo destino cultural a cualquier costo. Las crónicas destacaron la extravagancia del evento: desde la presencia de chefs con estrellas Michelin preparando banquetes en medio del desierto, hasta las instalaciones artísticas de gran escala que adornaron Al-‘Ula, pasando por supuesto por la alineación musical de primer nivel. En ese contexto, la participación de Jean-Michel Jarre aportó prestigio y simbolismo. Su actuación demostró que la visión de realizar conciertos futuristas en escenarios históricos es viable –ya antes Jarre lo había hecho en Giza, Pekín o Masada, pero Al-‘Ula le añadió un capítulo fresco a esa lista–. Además, Jarre mismo señaló que esa noche exploró nuevas fronteras creativas: “La realidad virtual te permite tocar en espacios inimaginables permaneciendo en un escenario físico”, diría meses más tarde, preanunciando su interés por conciertos en formatos alternativos. Irónicamente, Azimuth 2020 resultó ser uno de los últimos grandes eventos presenciales antes de los confinamientos; Jarre no volvería a presentarse ante público en persona ese año, optando luego por conciertos virtuales. Así, su show en Al-‘Ula adquirió un cariz aún más mítico en retrospectiva, como el ocaso de una era (la de los festivales presenciales libres) y el alba de otra (la de los experimentos virtuales).
Para Arabia Saudita, Azimuth representó un paso más en su estrategia de apertura cultural. Ver a un público mixto internacional disfrutando de música electrónica y arte contemporáneo en un entorno tradicionalmente conservador evidenció cambios profundos. Fotógrafos capturaron imágenes de jóvenes saudíes extasiados con las actuaciones, contrastando con las tumbas milenarias al fondo: esas fotos, distribuidas en redes sociales por influenciadores invitados, mostraron al mundo un lado distinto del reino. La apuesta de “unir lo mejor de la cultura oriental y occidental” en Al-‘Ula fue, según organizadores y asistentes, un éxito. Jarre, en entrevistas posteriores, elogió la iniciativa saudí de invertir en la escena artística y se mostró esperanzado de volver a tocar en la región en el futuro. “Ha sido una experiencia extraordinaria tocar música electrónica entre las rocas antiguas de Al-‘Ula. Siento que la historia y el futuro se dieron la mano esta noche”, comentó el artista a medios locales al despedirse. Y ciertamente, su presentación en Azimuth 2020 dejó grabada en la arena la idea de que la música –con su lenguaje universal– puede conectar épocas y culturas. En medio de las piedras silenciosas del desierto saudí resonó la electrónica francesa de Jarre, y por un momento fugaz, la distancia entre mundos opuestos se desvaneció al compás de un mismo ritmo.
Referencias:
- Waterson, J. (2022, 1 de febrero). Vice Media secretly organised $20m Saudi government festival. The Guardian. Recuperado de https://www.theguardian.com/media/2022/feb/01/vice-media-secretly-organised-20m-saudi-government-festival
- MTArt Agency. (2020). Azimuth Festival. MTArt.agency. Recuperado de https://mtart.agency/azimuth-festival/
- Jean-Michel Jarre. (2020). Azimuth Festival (concert details). Jeanmicheljarre.com. Recuperado de https://www.jeanmicheljarre.com/live/azimuth-festival
- Craig, E. (2020, 21 de junio). Experience Jean-Michel Jarre’s Live Concert in VR Sunday. Digital Bodies. Recuperado de https://www.digitalbodies.net/experience-jean-michel-jarres-live-concert-in-vr-sunday/
- Agence France-Presse. (2020, 18 de febrero). Azimuth Music Festival lineup announced. Arab News. Recuperado de https://www.arabnews.com/node/1630141/saudi-arabia