2007-2008 – Oxygene in Concert

diciembre 12, 2007 - diciembre 1, 2008
12:00 am
Europa
Jarre.cl
Jean-Michel Jarre
2007-2008 – Oxygene in Concert

2007-2008 – Oxygene in Concert

Nombre del concierto: Oxygene in Concert (30th Anniversary Tour)
Fecha exacta del evento: 12 al 26 de diciembre de 2007 (residencia en París); 1 de marzo al 1 de diciembre de 2008 (gira europea)
Ubicación: París (Francia) y múltiples ciudades de Europa
Lugar o locación específica: Théâtre Marigny (París) y teatros emblemáticos de Europa (Royal Albert Hall de Londres, Liceu de Barcelona, Kremlin de Moscú, entre otros)
Asistencia estimada: 1.000 personas por concierto en París (aforo Teatro Marigny); ~150.000 en total durante los ~70 conciertos europeos de 2008 (audiencias de 5.000 a 20.000 por show aprox.)

Músicos participantes:

  •  Jean‑Michel Jarre (sintetizadores analógicos, theremin),
  • Francis Rimbert (sintetizadores analógicos),
  • Dominique Perrier (sintetizadores analógicos),
  • Claude Samard (sintetizadores, guitarras)

Para celebrar el 30º aniversario de su obra cumbre Oxygene (1976), Jean‑Michel Jarre decidió en 2007 retornar a sus raíces electrónicas más puras. El proyecto “Oxygene in Concert” nació como un tributo íntimo y nostálgico: Jarre regrabó íntegramente el álbum con tecnología moderna pero utilizando los mismos sintetizadores analógicos de los años 70, y luego llevó esos instrumentos vintage al escenario para una serie de conciertos únicos. A diferencia de sus multitudinarios espectáculos al aire libre, esta vez Jarre optó por la atmósfera recogida de un teatro clásico. El prestigioso Théâtre Marigny de París, con solo 1.000 butacas, acogió en diciembre de 2007 una residencia de 10 recitales donde Jarre interpretó Oxygene de principio a fin, rodeado de su “museo viviente” de sintetizadores analógicos. El escenario, minimalista y sin pantallas gigantes ni pirotecnia, mostraba a Jarre y sus tres compañeros literalmente rodeados de teclados: más de 50 sintetizadores vintage –Moogs, ARP, Mellotrons, Órganos Eminent– dispuestos en círculos, con cables enmarañados y osciladores parpadeantes, semejando el puente de mando de una nave espacial retro. Las luces se mantuvieron tenues y concentradas en los músicos, para que la atención recayera en la música y en estos aparatos legendarios, verdaderos protagonistas del espectáculo. En palabras del propio Jarre, no se trataba de un ejercicio de nostalgia sino de “revisitar un clásico con la frescura del directo” – y así lo demostró desde la primera nota.

La noche inaugural en París fue todo un acontecimiento para los seguidores acérrimos. Jarre apareció en escena emergiendo desde atrás de un telón de luz, enfundado en una bata futurista, y arrancó el concierto con “Prelude”, una breve pieza atmosférica creada para esta nueva versión de Oxygene. A su alrededor, Dominique Perrier, Francis Rimbert y Claude Samard se repartían en semicircular, listos para activar secuenciadores y tocar líneas melódicas manualmente, sin apoyo de computadoras ni secuencias pregrabadas. Desde los primeros compases de “Oxygene Part 1”, quedó claro que la velada sería distinta a cualquier concierto pop convencional: la música fluía etérea, con esas capas de cuerdas sintéticas y ecos cósmicos que definieron el sonido de Oxygene. El público, en respetuoso silencio, parecía hipnotizado por ver a Jarre manipular personalmente esos antiguos sintetizadores: giraba perillas en un Moog Modular del tamaño de un armario, conectaba cables en un sintetizador ARP 2600 para esculpir sonido en tiempo real, y lanzaba acordes sostenidos en el mítico Eminent 310 (el órgano de cuerdas que da ese característico sweep espacial a Oxygene). Cada error o ligera desafinación resultaba revelador: Jarre “se permitió algún error extraño, lo cual probaba que todo era 100% en vivo”, comentaría luego con orgullo. La audiencia celebraba precisamente esa autenticidad; en foros, muchos fans admitieron que escuchar Oxygene ejecutado íntegramente en directo, con sus timbres originales, fue “un sueño hecho realidad” después de décadas siguiendo su música.

A medida que avanzaba el concierto en París, la propuesta visual permanecía sutil pero efectiva. Se colocó un gran espejo inclinado sobre el escenario, de forma que el público podía apreciar desde sus asientos el “laboratorio sonoro” de Jarre en todo su esplendor: reflejaba las decenas de sintetizadores y las manos de los músicos moviéndose de un teclado a otro casi coreográficamente. Era fascinante ver, por ejemplo, cómo para interpretar “Oxygene Part 2” necesitaban coordinarse cuatro Eminent Strings a la vez –algo imposible para un solo intérprete–, por lo que Jarre delegaba algunas capas en sus músicos, multiplicando la instrumentación original. El repertorio del show fue estrictamente el álbum Oxygene completo, pero Jarre añadió tres interludios nuevos (Variation I, II y III) entre algunos movimientos para hilvanar las piezas y ofrecer variaciones sonoras. Estas Variations introducían texturas experimentales: ráfagas de secuencia rítmica aquí, un solo de sintetizador abstracto allá, casi como pequeños guiños de modernidad en medio de la obra clásica. Al llegar a “Oxygene Part 4”, quizás el tema más famoso de Jarre, el público no pudo contener un aplauso entusiasta al reconocer la melodía de cinco notas que definió una era de la música electrónica. Aún así, la interpretación se mantuvo fiel al espíritu original: nada de percusiones añadidas ni arreglos “modernizados” – solo el sonido puro y envolvente de 1976, reproducido con devoción y esmero en 2007.

Tras culminar con “Oxygene Part 6”, Jarre recibió una ovación de pie en aquel íntimo teatro parisino. La emoción flotaba en el aire: varios espectadores, incluidos veteranos seguidores, tenían lágrimas contenidas al haber experimentado esa música seminal en vivo de forma tan íntegra. Jarre, visiblemente conmovido, volvió al centro del escenario para agradecer en francés e inglés, presentando uno a uno a sus compañeros y exhibiendo alguno de los instrumentos al público como si fueran piezas de museo. En vez del habitual estruendo de un encore, el final fue casi delicado: Jarre invitó a la audiencia a “visitar con él la Luna por última vez” y entonces interpretó una breve coda improvisada con el theremin bajo un foco solitario, cuyo lamento electrónico puso un broche melancólico a la velada. Según relataron luego asistentes en blogs, “hubo un silencio reverencial antes de desatarse los aplausos, como si nadie quisiera romper el hechizo”.

En 2008, Jarre expandió el concepto de “Oxygene in Concert” llevándolo de gira por Europa, demostrando que ese experimento íntimo podía triunfar también en grandes escenarios. Tras la aclamada residencia en París, el artista montó sus sintetizadores antiguos en teatros prestigiosos de todo el continente: pasó por auditorios como el Royal Albert Hall de Londres, el Gran Liceo de Barcelona, la Ópera de Frankfurt o el propio Kremlin de Moscú. En total fueron alrededor de 70 conciertos a lo largo de 2008, ahora bajo el formato itinerante de la Oxygene Tour. Sorprendentemente, la escenografía permaneció casi igual de sencilla incluso en recintos mayores: Jarre quería que aun en arenas de 10.000 espectadores se sintiera esa atmósfera de estudio. Para ello evitó pantallas gigantes con vídeos o elementos exteriores; en su lugar, reforzó la iluminación artística sobre los músicos y llevó un sistema de sonido envolvente para reproducir con nitidez cada matiz analógico en salas amplias. Los críticos destacaron la osadía de Jarre al presentar un espectáculo “retro” en plena era digital, confiando en que su música podría sostenerse sin fuegos artificiales ni artificios visuales. “Qué anticuado suena todo ahora”, señalaba The Guardian sobre los teclados analógicos, comparándolos con “efectos sonoros de ciencia ficción setentera”. Sin embargo, el mismo reseñista admitía que era imposible no simpatizar con Jarre: “Tocar música chill-out grandilocuente de hace décadas en 2009, y hacerlo con tanto entusiasmo, es de una audacia increíble”. Y eso describía bien la recepción general: el público, compuesto tanto por nostálgicos de los 70 como por jóvenes curiosos, vibraba ante la autenticidad del show. Muchos se maravillaban al ver la famosa arpa láser en teatros cerrados –durante “Rendez-Vous 3” Jarre la hacía sonar entre haces verdes y ovaciones– o al escuchar un solo de theremin de cinco minutos sin que la audiencia perdiera interés. Las reseñas en prensa y foros señalaron que Jarre había logrado algo difícil: convertir un concierto casi de cámara electrónica en una experiencia emocionante incluso en recintos amplios.

Parte del mérito radicó en la entrega de Jarre en escena. A sus 60 años, se le vio en esta gira energizado y juguetón, intercambiando sonrisas con sus músicos y dirigiéndose al público con humildad. En Londres, al saludar al lleno total de Wembley Arena, bromeó con que “esta es una sala íntima” comparada con sus eventos al aire libre. Y en efecto, abordó esas arenas como espacios cercanos: invitó a los espectadores a levantarse y bailar durante el bis – en varios shows agregó “Oxygene 13” como sorpresa final para poner a todos de pie con un ritmo alegre, algo que no estaba en el set original. El efecto global de la gira fue revitalizante para Jarre. Él mismo reconoció en entrevistas que volver a tocar en vivo con instrumentos analógicos le devolvió la “chispa” creativa que necesitaba. Fanáticos veteranos también confesaron sentirse reconectados con la música: “Para quienes seguimos estas melodías de otro mundo por décadas, fue una experiencia emotiva escucharlas interpretadas apropiadamente en vivo, quizá por primera vez”, escribió un crítico y fan británico. Un asistente en Glasgow relató en Synthtopia: “Como fan de toda la vida, fue un sueño hecho realidad” poder ver a Jarre tocando Oxygene frente a sus ojos.

La experiencia “Oxygene in Concert” señaló un punto de inflexión en la trayectoria de Jarre. Hasta entonces conocido sobre todo por sus macroconciertos masivos, Jarre demostró que podía triunfar también en formatos reducidos y puristas. Esta serie de conciertos impulsó su retorno a los escenarios de forma sostenida: animado por el éxito, Jarre decidió emprender giras mundiales en años posteriores, llevando sus clásicos por teatros y arenas de decenas de países (lo que desembocaría en el In-Doors World Tour desde 2009). Artísticamente, Jarre reivindicó la vigencia de la música electrónica pionera: presentó Oxygene a una nueva generación en vivo y consolidó su estatus de obra maestra atemporal. Muchos críticos revalorizaron el álbum a raíz de estos conciertos, subrayando su influencia en la corriente ambient/chill-out contemporánea y notando cómo progresiones de temas como “Magnetic Fields 1” o “Equinoxe 5” prefiguraron la música dance décadas antes. Por otro lado, la puesta en escena minimalista pero efectiva de Jarre fue elogiada por enfocarse en lo esencial: “Los músicos y los teclados son las estrellas”, tituló una crónica, resaltando que Jarre supo transformar limitaciones (tocar “bajo techo” sin sus típicos artificios) en virtud, privilegiando la pureza sonora. La gira de 2007-2008 también quedó en el recuerdo de los fans por su atmósfera única: no era un concierto de luces y espectáculo, sino casi un viaje sonoro retrospectivo. En foros, algunos comentaron que “cerrabas los ojos y era 1976 otra vez”. En suma, “Oxygene in Concert” consolidó a Jean-Michel Jarre no solo como el showman de espectáculos masivos, sino como un artista de culto capaz de recrear en directo la magia analógica de sus inicios y conmover profundamente en la cercanía de un teatro.

Referencias:

Fecha Ubicación (Ciudad, País) Lugar Asistencia estimada
2007/12/12–26 París, Francia Théâtre Marigny ~1.000 por concierto
2008/03/13 Londres, Reino Unido Royal Albert Hall ~5.000
2008/03/20 Barcelona, España Gran Teatre del Liceu ~2.300 (aforo completo)
2008/03/28 Berlín, Alemania Tempodrom ~3.500
2008/04/01 Bruselas, Bélgica Cirque Royal ~2.000
2008/05/10 Copenhague, Dinamarca Tivoli Concert Hall ~1.800
2008/05/16 Ámsterdam, Países Bajos Heineken Music Hall ~5.500
2008/06/01 Moscú, Rusia Kremlin Palace ~6.000
2008/06/14 Lisboa, Portugal Coliseu dos Recreios ~4.000
2008/09/24 Varsovia, Polonia Sala Kongresowa (Palacio Cultura) ~2.800
2008/11/12 Viena, Austria Stadthalle ~6.000
2008/12/01 Ginebra, Suiza Geneva Arena ~7.000