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07/07/2025
Actualizado a las 20:04h.
Posee un aire de eterno joven y ese toque de ‘niño travieso’ en su mirada que, como diría mi abuela, ‘no deja de pensar en nuevas ideas’. Jean-Michel Jarre (Lyon, Francia, 1948) ha vendido todas las entradas para su concierto en Icónica en un abrir y cerrar de ojos. Músico de culto, intérprete y compositor, es hijo del famoso Maurice Jarre, autor de icónicas bandas sonoras como ‘Doctor Zhivago’, ‘Lawrence de Arabia’, ‘Ghost’ o ‘La Sociedad de los Poetas Muertos’. Con tales antecedentes, dedicarse a la música parecía sencillo, pero el apellido era un peso, por lo que Jean-Michel eligió desarrollar una estética propia más alineada con su época: la música electrónica y el electro-rock.
Participó en distintos grupos y comenzó a componer en los años 70, y en 1976 alcanzó fama mundial con ‘Oxygene’, un álbum que, confesó, compuso y grabó en su cocina convertida en estudio, utilizando instrumentos eléctricos primitivos. Se trata de una obra de seis pistas que vendió millones de copias. Después de ‘Oxygene’ llegó ‘Equinoxe’, un álbum creado con secuenciadores y nuevos sintetizadores, inspirado en el agua como concepto.
Fue el primer músico occidental que realizó conciertos en China en 1982 y, adelantándose al estilo de performances del siglo XXI, en 1983 compuso ‘Musique pour supermarché’, del cual solo se masterizó una copia que fue emitida una única vez por Radio Luxemburgo antes de ser destruida. En ese tiempo, Banksy aún jugaba con balones.
En 1993, ofreció un concierto en Sevilla aprovechando el lago de la Cartuja, donde creó un escenario de 150 metros y diez pantallas para proyectar sus paisajes sonoros, incorporando el flamenco como parte de su propuesta.
Esta vez, en lugar del lago español, el Festival Icónica y la Plaza de España son el escenario del concierto de Jean Michel Jarre, ante un público diverso que reúne varias generaciones, desde aquellos que asistieron en el 93 hasta los que nacieron años después.
– He leído que lo consideran el abuelo más joven de la música electrónica, ¿le gusta o no esa definición?
– Me gustan los niños. Creo que ser abuelo es algo positivo en la vida. Me mantiene joven y fresco, y en contacto con las nuevas generaciones.
– Se dice que la música electrónica está destinada a un público minoritario. ¿Cree que ha contribuido a romper ese mito?
– Al principio nos veían como un grupo de jóvenes locos haciendo música rara con máquinas, pero unos años después la música electrónica se convirtió en la más influyente y popular del mundo. Pienso que ‘Oxygene’ ayudó a popularizar el género.
– Hace música desde hace cincuenta años, ¿cómo logra mantenerse siempre en la cima?
– Permanezco activo gracias a dos cosas: en primer lugar, la salud, si tu cuerpo lo permite, y en segundo lugar, la curiosidad. La curiosidad es el elemento clave en la vida, en la música y en cualquier ámbito, porque te anima a explorar nuevos territorios y a sentirte emocionado con cada nuevo descubrimiento. Hoy estoy emocionado y un poco nervioso porque toco en Sevilla, y siento la misma emoción que en mi primer concierto. Recuerdo perfectamente ese primer concierto en Sevilla, y estoy seguro de que el de esta noche será inolvidable, porque el público sevillano es de los mejores del mundo.
– Cuando comenzó en la música, ¿su familia le supuso una carga o esperaban algo diferente de usted?
– Mi madre siempre me apoyó. Siempre me motivó a seguir lo que quisiera hacer en la vida, y mi padre, por supuesto, también. Como se sabe, mi padre fue un gran compositor, pero mis padres se divorciaron cuando tenía 5 años y él se fue a América. Crecí solo con mi madre y tuve poco contacto con él. Mi relación con él nunca ha sido una carga, ni negativa, aunque tampoco ha influido en mi carrera.
– ¿Cómo ha evolucionado la industria musical desde sus inicios en los años 60 hasta hoy?
– Al comienzo, la industria musical era artesanal, se hacía todo paso a paso. Todo cambió en los años 80 y 90 cuando la música se convirtió en un negocio controlado por abogados y banqueros. Hoy es curioso ver cómo los músicos trabajan de manera independiente, cada uno a su ritmo y estilo. Gracias a Internet, la música se ha democratizado, y ahora puedes componer, producir y distribuir tu música desde tu habitación con un ordenador, lo que ha transformado nuevamente la industria musical y la forma en que nos conectamos con nuestro público.
– ¿Cree que los músicos actuales dependen demasiado de la tecnología?
– Creo que la tecnología es una aliada de la música. Gracias a la invención del violín, Vivaldi pudo hacer su música, y gracias a la electricidad, disfrutamos de la música de Chuck Berry, Coldplay o Pink Floyd. La tecnología electrónica nos permite crear la música que hacemos, tanto yo como otros artistas de la música electrónica. Así que la tecnología es neutral, solo se convierte en un problema si no se utiliza adecuadamente.
El músico francés ha vendido millones de discos con su obra más famosa, ‘Oxygene’.
manuel olmedo
– ¿Se siente un privilegiado en este trabajo?
– Me siento verdaderamente privilegiado al mirar hacia atrás, tanto por haber podido hacer la música que hago durante tanto tiempo, como por poder seguir haciéndola con tantos seguidores alrededor del mundo. Es un gran privilegio. También lo es pensar que mi primer álbum, ‘Oxygene’, ha sido editado por numerosas discográficas en todo el mundo. Sin cantantes, sin batería, con una canción de 20 minutos que muchos pensaron que no iba a funcionar. Pero se equivocaron y eso también me hace sentir afortunado.
– En el ámbito musical, ¿quién define los estilos: el mercado, las modas, la tecnología?
– Todo está en el público. Nadie sabe por qué algo se convierte en un éxito en un momento determinado. Es un misterio que me fascina, porque no depende de un productor o de una maquinaria enorme. Lo importante para un artista es saber que su carrera está en manos del público; los éxitos y fracasos son incontrolables.
– ¿Cree usted también que los viejos rockeros nunca mueren?
– Lamentablemente, por definición, los viejos rockeros son viejos, y han vivido muchas experiencias. Aquellos que murieron jóvenes cayeron en el exceso de drogas o alcohol. Creo que hay dos tipos de artistas: los que sucumben por una excesiva sensibilidad que les lleva al alcohol o a las drogas, y los que encuentran en la música un refugio, algo que les ayuda a avanzar. Estas categorías no se relacionan con el talento o la calidad musical. Entre estos extremos hay sobrevivientes, como Keith Richard o Eric Clapton, a los que respeto mucho.
– ¿No teme que la inteligencia artificial se utilice también para componer música?
– No debemos caer en el mito de que la tecnología es un enemigo. La tecnología es una herramienta, solo hay que saber usarla correctamente. No debemos temer a la IA, sino aprender a aprovecharla. Es cierto que actualmente es como el Lejano Oeste, sin regulaciones. Es crucial establecer leyes para controlar la IA y proteger a los creadores, pero a la vez, la IA nos ofrece una oportunidad increíble para crear de maneras novedosas y expandir nuestra imaginación. Por ejemplo, en el concierto de Sevilla, incorporamos mucha IA, y creo que de esta forma demostraremos que esta y otras tecnologías pueden tener su propia poética, y que el algoritmo puede ser un aliado si se utiliza bien.
– ¿Qué opina de la gratuidad de la música o la cultura?
– Creo que la cultura debe democratizarse al máximo, pero debemos dejar de pensar que la música es como el aire que respiramos. Detrás de la música trabajan muchas personas: técnicos, ingenieros, iluminadores, creadores, todos ellos merecen vivir dignamente. Así que, si aprecias a un artista, es justo pagar por verlo en concierto o por tener su disco. Si pagamos por nuestra comida, también deberíamos pagar por nuestra música.
– La música refleja la época en la que vivimos. ¿Cómo es la música de hoy?
– La música actual es un reflejo de nuestro tiempo: diversa y más conectada globalmente que nunca gracias a Internet. Ya no importa si es hip hop, música clásica o electrónica; hace 20 años había distintos géneros en guetos separados, hoy esas tribus se mezclan, lo cual es un gran signo positivo.
– ¿Cuál es su próximo proyecto?
– Mi próximo proyecto es claro: tomarme unas vacaciones.
Fuente original: www.abc.es
Publicado originalmente el 2025-07-08 07:00:00 por
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