1990 – En attendant Cousteau (Waiting for Cousteau)

enero 1, 1990
Jean-Michel Jarre

Año: 1990
Tipo: Álbum de estudio (electrónica ambiental / calypso).
Tracklist:

  1. Calypso – 8:24;
  2. Calypso Part 2 (Calypso Theme) – 7:10;
  3. Calypso Part 3 (Fin de Siècle) – 6:25;
  4. En attendant Cousteau – 46:55.
    Duración total: ~69 min.

Uno de los álbumes más peculiares y divididos en la obra de Jarre. En attendant Cousteau (título francés que significa “Esperando a Cousteau”) fue dedicado al célebre explorador marino Jacques-Yves Cousteau en su cumpleaños 80, y refleja dos facetas musicales contrastantes: la primera mitad consiste en tres piezas rítmicas y melódicas influenciadas por el estilo calipso caribeño, mientras que la segunda mitad es una sola pieza de casi 47 minutos de ambient submarino.

El álbum inicia sorprendentemente con “Calypso”, un tema alegre y veraniego donde Jarre incorpora la sonoridad de la steel drum (tambores metálicos típicos de Trinidad) junto con sus sintetizadores. Es una melodía pegajosa y sencilla, casi pop instrumental, que celebra la vida marina de manera desenfadada. Le sigue “Calypso Part 2 (Calypso Theme)”, que retoma motivos del primero pero en versión más breve, con un arreglo ligeramente distinto (esta parte fue usada como tema de apertura en la serie documental de Cousteau). “Calypso Part 3 (Fin de Siècle)” cierra la trilogía con un tono un poco más reflexivo pero aún rítmico, incluyendo voces sampleadas (la voz de Cousteau diciendo unas palabras, más cantos de ballenas sintetizados por ejemplo) sobre el ritmo isleño. Estas tres piezas representan a Jarre incursionando en ritmos tropicales, algo inesperado pero que demostró su versatilidad.

La totalidad de la Cara B (en la edición original) es ocupada por la pieza título “En attendant Cousteau”. Aquí Jarre se aleja completamente del formato canción: es una extensa composición ambient/drone minimalista. Comienza con texturas muy tenues de sintetizador, como burbujas sonoras y zumbidos graves, y evoluciona casi imperceptiblemente a lo largo de 47 minutos. No hay melodía ni ritmo definidos; es una inmersión sonora que evoca claramente la quietud de las profundidades marinas, la espera paciente en el océano. Muchos la comparan con trabajos de Brian Eno o música ambient pura. Esta pieza fue muy divisiva: algunos fans la consideran una genialidad meditativa, otros la encuentran monótona dado su carácter extremadamente minimal.

Waiting for Cousteau fue lanzado en pleno verano de 1990, coincidió con conciertos de Jarre en la celebración del Día de la Bastilla en París donde interpretó los calypsos en ambiente festivo frente a 2 millones de personas. Los “Calypso” gustaron por su frescura – de hecho “Calypso” (Part 1) fue sencillo y alcanzó puestos decentes en listas de algunos países. Sin embargo, la pieza larga ambient desconcertó a muchos seguidores acostumbrados a las melodías de Jarre. Con el tiempo, se entiende mejor en el contexto del homenaje: Cousteau pasaba largas horas literalmente esperando bajo el mar, y Jarre quiso plasmar esa sensación de tiempo suspendido bajo las aguas.

El álbum muestra dos extremos del espectro de Jarre: la faceta ligera/pop y la experimental/ambient. Esto hizo que la crítica fuera variada. La revista Q elogió la audacia de la pieza ambient, llamándola “intrigante y audaz, un sonido de la Tierra silenciosa”, mientras que AllMusic le dio calificación media, apreciando los calypsos pero considerando la segunda parte “un experimento demasiado largo para algunos oídos”. A pesar de ello, En attendant Cousteau ha ganado cierto culto entre quienes disfrutan de la música ambiental, y preludia en cierto modo la ola chill-out de los 90.

El título internacional Waiting for Cousteau evoca a la obra de teatro “Esperando a Godot” – Jarre ha dicho que es una alusión humorística a esperar a un héroe que quizás nunca llega (Cousteau no participó musicalmente en el álbum, solo inspiró). Cousteau sí utilizó la música de Jarre en sus documentales posteriores. En la pista “Calypso Part 3”, la voz que se escucha es efectivamente Jacques Cousteau dando un breve mensaje medioambiental al final de la canción. En cuanto a instrumentación, Jarre colaboró con la banda antillana Amoco Renegades (un conjunto de steel drums de Trinidad) para dar autenticidad a los calypsos. Este es quizá el álbum más atípico de Jarre hasta esa fecha, y marca el cierre de su contrato con Disques Dreyfus de cara a los años 90.

Referencias: