1988 – Revolutions

enero 1, 1988
Jean-Michel Jarre

Año: 1988
Tipo: Álbum de estudio (electrónica con influencias world y techno-pop).

Tracklist:

1. Industrial Revolution: Overture – 5:20;
2. Industrial Revolution: Part 1, 2, 3 – 5:10 (continuación de la suite);
3. London Kid – 4:34;
4. Revolution, Revolutions – 4:58;
5. Tokyo Kid – 5:23;
6. Computer Weekend – 5:00;
7. September – 3:52;
8. L’Emigrant – 3:55.
Duración total: ~38 min.

En Revolutions, Jarre abrazó plenamente los sonidos de finales de los 80, incorporando ritmos más duros y referencias globales, al tiempo que mantenía su estilo melódico. El álbum abre con la trilogía “Industrial Revolution”, una mini-sinfonía electrónica que inicia con Overture: una fanfarria dramática con percusión industrial (sonidos de maquinaria, martillos) y un motivo solemne de órgano electrónico. Luego Industrial Revolution Parts 1-3 desarrollan un ritmo trepidante con secuenciadores acelerados y melodías en sintetizador que evocan la era de la Revolución Industrial versus la era digital contemporánea. Esta suite conjuga elementos orquestales (incluyendo coros simulados) con sintetizadores digitales modernos, en una línea muy épica que Jarre concibió pensando en grandes conciertos al aire libre.

El segundo acto del álbum se mueve entre culturas: “London Kid” es un tema coescrito e interpretado con el guitarrista Hank Marvin (de The Shadows), resultando en una pieza pop instrumental amigable donde el sonido inconfundible de la guitarra de Marvin lleva la melodía principal sobre bases electrónicas. Fue un sencillo moderadamente exitoso en UK. “Revolution, Revolutions” es quizás la pista más sorprendente: incorpora un canto árabe interpretado por la cantante argelina Bahija Rahal sobre un ritmo electrónico/funk; Jarre fusiona así música del Medio Oriente con secuencias techno, anticipando en cierto modo la corriente world beat. La canción dice la palabra “Revolution” repetida como mantra, aludiendo a los cambios sociopolíticos y tecnológicos (recordemos que 1989 traería revoluciones reales en Europa del Este). “Tokyo Kid” es un corte instrumental optimista que mezcla melodías orientales al sintetizador con una base de techno-pop, reflejando la modernidad de Japón. “Computer Weekend” tiene un aire lúdico: ritmos de sintetizador sincopados que sugieren el ocio con computadoras personales, muy en línea con la estética ochentera. “September” es una balada instrumental suave con saxofón (sintetizado) y ambiente nostálgico, supuestamente en memoria de la princesa Diana (hay rumores de dedicatoria). Finalmente, “L’Emigrant” cierra el álbum con un tono emotivo: inicia con acordes de accordion (acordeón) franceses y evoluciona en una melodía melancólica acompañada de percusión que recuerda a un corazón latiendo, junto con una voz masculina cantando en árabe al final, simbolizando el emigrante que parte de su tierra. Es un final evocador, conectando con el tema de las revoluciones y desplazamientos humanos.

Revolutions presentó a Jarre adaptándose a la era digital tardía: utilizó samplers Emu, sintetizadores digitales como el Roland D-50, y ritmos más cercanos al synth-pop y a la incipiente música dance. El álbum alcanzó buenas ventas en Europa (Nº 2 en UK) y generó una gira-concierto notable: Destination Docklands (Londres, 1988), dos conciertos épicos en los muelles de Londres bajo la lluvia torrencial, donde la música de Revolutions fue protagonista. En esos conciertos, Hank Marvin tocó “London Kid” en escena con Jarre, y “Industrial Revolution” se desplegó con espectáculo de barcos iluminados. La crítica tuvo reacciones diversas: algunos elogiaron la ambición multicultural del álbum, mientras otros lo vieron menos cohesivo que obras previas. AllMusic le dio 3 estrellas, señalando que a ratos se acercaba demasiado al synth-pop convencional de la época. Sin embargo, con el paso del tiempo se reconoce Revolutions por sus momentos destacados: “Industrial Revolution Overture” sigue siendo un arranque poderoso en shows, y “Revolution, Revolutions” se anticipó a la fusión étnica en la electrónica. El álbum refleja el espíritu de 1988, año de transformaciones, y en retrospectiva es un mosaico global sonoro.

Jarre originalmente tituló el álbum “Revolution, Revolutions” (singular/plural) para aludir tanto a la revolución tecnológica como a las revoluciones sociales. Colaboró con Hank Marvin en “London Kid”, cuyo solo de guitarra da un toque rock clásico al track. En los créditos figura la dedicatoria de “L’Emigrant” a su entonces esposa Charlotte Rampling, y se usaron coros de la ópera de París muestreados en “Industrial Revolution”. La influencia de este álbum se extendió: un remix de “Revolution, Revolutions” junto al grupo Apollo 440 se lanzó en 1998, alcanzando top 20 en UK. Revolutions marcó el fin de la etapa ochentera de Jarre; su siguiente álbum sería en estilo muy distinto (En Attendant Cousteau). Aun así, sigue siendo recordado por su audacia sonora y su reflejo del final de una década.

Referencias: